Capitulo#1 (Parte 2)
América me siguió hasta mi habitación y luego se burló de mi compañera de cuarto, Kara. Inmediatamente me quité la chaqueta con sangre, arrojándola al cesto de ropa sucia.
—Asqueroso. ¿Dónde has estado? —
preguntó Kara desde su cama. Miré a América, quien se encogió de hombros. —
Sangrado por la nariz. ¿Nunca has visto una de las hemorragias nasales de ____? Kara acomodó sus gafas y sacudió la cabeza. —Oh, lo harás. —Ella me guiñó un ojo y luego cerró la puerta detrás de ella. Menos de un minuto después, mi celular sonó. Por costumbre, América me enviaba un mensaje de texto después de haber dicho adiós. "Pasaré la noche con Shep, t veo mañana reina del cuadrilátero." Miré a Kara, quien me veía como si mi nariz se desangraría en cualquier momento. —Ella estaba bromeando —le dije. Kara asintió con indiferencia y luego miró hacia el desorden de libros sobre su colcha. —Creo que voy a tomar una ducha —le dije, agarrando una toalla y mi bolsa de baño. —Alertaré a los medios de comunicación —bromeó Kara, manteniendo su cabeza hacia abajo. Al día siguiente, Shepley y América se unieron a mí para el almuerzo. Tenía toda intención de sentarme sola, pero a medida que los estudiantes invadieron la cafetería, las sillas a mí alrededor estuvieron llenas por los hermanos de fraternidad de Shepley o los miembros del equipo de fútbol americano. Algunos de ellos estuvieron en la pelea, pero ninguno mencionó mi casi espectáculo en el cuadrilátero. —Shep —dijo una voz. Shepley asintió con la cabeza, y América y yo volteamos para ver a Justin tomar asiento al final de la mesa. Fue seguido por dos voluptuosas rubias usando camisetas Sigma Kappa. Una de ellas se sentó en el regazo de Justin y la otra
se sentó junto él, acariciando su camisa. —Creo que he vomitado un poco en mi boca —murmuró América. La rubia en el regazo de Justin se volvió hacia América. —Te he oído, puta. América tomó su rollo y lo arrojó al final de la mesa, rozando la cara de la chica. Antes de que la chica pudiera decir otra palabra, Justin dobló sus rodillas, enviándola al suelo. — ¡Ay! —Chilló, mirando a Justin. —América es mi amiga. Necesitas buscar otro regazo, Lex. — ¡Justin! —Se quejó ella, poniéndose de pie. Justin volvió su atención a su plato, ignorándola. Ella miró a su hermana y resopló, después las dos se fueron de mano en mano. Justin guiñó hacia América, como nada hubiese pasado, llevándose otro bocado a la boca. Fue entonces cuando me di cuenta de un pequeño corte en su ceja. Él intercambió miradas con Shepley y luego comenzó una conversación con uno de los chicos de fútbol frente a él. Aunque los estudiantes en la mesa habían disminuido, América, Shepley y yo nos quedamos a hablar sobre nuestros planes de fin de semana. Travis se levantó para irse, pero se detuvo en nuestro extremo de la mesa. — ¿Qué? —preguntó Shepley en voz alta, llevándose la mano a su oído. Traté de ignorarlo lo mejor posible, pero cuando miré hacia arriba, Justin me estaba mirando. —Ya la conoces, Just. ¿La mejor amiga de América? Ella estaba con nosotros la otra noche —dijo Shepley. Justin me sonrió en lo que supuse era su sonrisa encantadora. Él emanaba sexo y rebeldía con su pelo castaño casi a rapa y brazos tatuados, y yo puse mis ojos en blanco en su intento de coquetearme. — ¿Desde cuándo tienes una mejor amiga, Mare? —preguntó Justin. —Desde tercer año de secundaria —respondió ella, apretando sus labios juntos mientras sonreía en mi dirección—. ¿No recuerdas, Justin? Tú arruinaste su suéter. Justin sonrió. —Arruino una gran cantidad de suéteres. —Asqueroso —murmuré. Justin hizo girar la silla vacía a mi lado y se sentó, apoyando sus brazos delante de él. —Así que tú eres Pigeon, ¿eh? —No —le espeté—. Tengo un nombre. Parecía divertido por la manera en que contesté, lo que sólo sirvió para enfadarme más. — ¿Y bien? ¿Cuál es? —Preguntó. Di un mordisco por última vez a la manzana, haciendo caso omiso de él. —Entonces es Pigeon —se encogió de hombros. Miré a América y luego me volví hacia Justin. —Estoy tratando de comer.
Justin se preparó para el desafío que se le presentaba. —Mi nombre es Justin, Justin Bieber. Puse los ojos en blanco. —Sé quién eres. —Lo sabes, ¿eh? —dijo Justin, levantando la ceja herida. —No te hagas ilusiones. Es difícil no darse cuenta cuando cincuenta borrachos están gritando tu nombre. Justin se sentó un poco más derecho. —Eso me sucede con frecuencia. —Puse los ojos nuevamente en blanco y Justin se echó a reír—. ¿Tienes un tic o algo? — ¿Un qué? —Un tic. Tus ojos no dejan de moverse. —Se echó a reír otra vez cuando me miró—. De hecho, esos son unos ojos increíbles —dijo, inclinándose pocos centímetros hacia mi cara—. ¿Qué color son? ¿Grises? Miré a mi plato, dejando que los largos mechones de mi cabello caramelo crearan una cortina entre nosotros. No me gustaba la forma en la que me hacía sentir cuando estaba tan cerca. No quería ser como las otras chicas en Eastern que se ruborizaban en su presencia. No quería que me afectara de esa manera para nada. —Ni siquiera pienses en eso, Justin. Ella es como mi hermana —advirtió América. —Bebé —dijo Shepley—. Acabaste de decirle que no. Ahora no parará. —Tú no eres su tipo —continuó ella. Justin fingió estar ofendido. — ¡Soy el tipo de todas! Miré hacia él y sonreí. — ¡Ah! Una sonrisa. No soy un podrido bastardo después de todo —guiñó un ojo—. Fue un placer conocerte, Pidge. —Caminó alrededor de la mesa y se inclinó al oído de América. Shepley lanzó una papa frita a su primo. — ¡Quita los labios de la oreja de mi chica, Just! — ¡Me retiro! ¡Me retiro! —Justin mostró sus manos en un gesto inocente. Unas chicas siguieron detrás de él, riendo y pasando sus dedos por su cabello para llamar su atención. Él abrió la puerta para ellas y casi gritaron de deleite. América se echó a reír. —Oh, no. Estás en problemas, ____. — ¿Qué te dijo? —pregunté, cuidadosamente. —Él quiere que la lleves a casa, ¿verdad? —dijo Shepley. América asintió y él negó con su cabeza—. Eres una chica inteligente, ____. Te lo digo ahora, si caes en su juego y terminas enojada con él, no llegues a tomártelo en contra América y yo, ¿De acuerdo? Sonreí. —No voy a caer en su juego, Shep. ¿A caso parezco a una de esas Barbie para ti? —Ella no caerá en su juego —le aseguró América, tocando su brazo. —Este no es mi primer rodeo, Mare. ¿Sabes cuántas veces ha jodido las cosas para mí, porque él duerme con la mejor amiga? ¡De pronto es un conflicto de
intereses salir conmigo porque es fraternizar con el enemigo! Te lo digo, ___, —me miró—, no le digas a Mare que ella no puede salir conmigo porque caíste enamorada por los coqueteos de Justin. Considérate advertida. —Innecesario, pero se te agradece, —le dije. Traté de asegurarle con una sonrisa, pero su pesimismo se veía impulsado por los actos de Justin. América me saludó con su mano, yéndose con Shepley mientras yo caminaba a mi clase. Entrecerré los ojos ante el sol brillante, agarré las correas de mi mochila. Eastern era exactamente lo que esperaba; desde las pequeñas aulas hasta las caras desconocidas. Era un nuevo comienzo para mí; finalmente podía caminar a algún lugar sin los susurros de los que sabían—o creían saber—acerca de mi pasado. Yo era indistinguible como cualquier otra estudiante de primer año en su camino a clase; sin miradas, sin rumores, sin lastima o criterios. Sólo la ilusión de lo que yo quería que ellos vieran: vestida de cachemira, sin sentido alguno, ______(TN) _____ (TA).
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